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Tras la Covid-19 es necesario un cambio de modelo de sociedad





La Covid-19 ha traído gran­des certezas. El mundo no estaba preparado para una pandemia de semejantes proporciones, España tam­poco.

Desde una sanidad que vive de una fama creada hace décadas y debilitada en los últimos años por el recorte de medios y profesionales, y de manera alarmante en la escasa inversión en in­vestigación y en fomentar la industria biosanitaria, hasta la inversión pública en residencias de mayores. Unas residencias que sirven, en su gran mayoría, para beneficio de fondos de inver­sión y grandes empresas, con escaso control de las administraciones públicas responsables.

Mención aparte merecen también las residencias de titularidad pública, tanto las grandes de lasciudades, como las de pequeñas poblaciones cuyos titulares son Ayuntamientos o Mancomunidades.
La gravedad de lo acaecido es de tal magnitud que desde todos los rincones se pide un cambio de modelo de sociedad.
La causa que ha creado esta sociedad es, funda­mentalmente, la falta de desarrollo del sentido de la Democracia como el sistema para conseguir el bien común y para favorecer la participación ciudadana, en su doble vertiente de base o directa y la representativa, logrando que ambas se rela­cionen y complementen, para que los problemas y sus soluciones se articulen desde el territorio local con solu­ción global.
Ha primado el individua­lismo frente a la convi­vencia y la solidaridad, lo privado frente a lo público, y la producción frente al bien­estar de las personas.
¿Cómo caminar hacia la nueva sociedad?

En el camino hacia  la nueva sociedad, cada sec­tor ha de defender sus prin­cipales prioridades, pero todos deben tener un lema común:

Por una democracia en su más amplio sentido, por una mayor igualdad en­tre las personas, por la par­ticipación de la ciudadanía en todos los niveles de lasadministraciones, desde el municipio hasta la UE.
Es evidente que las fuerzas reaccionarias son muy po­tentes y trabajan como el “virus” sin dar la cara de dónde están. Por eso nuestra fuerza ha de aumentar y solo se conseguirá si creamos y desarrollamos fuertes redes de nuestros respectivos sectores, y gran­des redes de redes que de­berían intentar soluciones políticas, económicas, cul­turales etc 
Ejemplos a estudiar serían el campo del feminismo, la ecología y otros que se han convertido en las principales revoluciones políticas y so­ciales de las últimas déca­das. Muchas entidades, gru­pos, grupúsculos,  que han sabido crear un potente mo­vimiento, en torno a una serie de lemas que unen a millones de mujeres y tam­bién hombres en demanda de una política de igualdad de género, de medio am­biente saludable.
Hay que llevar el mensaje global de las redes y la par­ticipación a millones de per­sonas desde los problemas de cada sector, y buscar mediante los medios de co­municación, llegar a lograr la colaboración de los partidos y las administraciones.